Afores S/N17867 Camprodon (Girona) T972 741 078
Mas Tubert es uno de esos sitios difíciles de encasillar pero que tienen un algo difer

ente. Casa de payes con muchos siglos a cuestas pero muy bien restaurada cuenta con habitaciones. Está perdida en el campo, en la parte alta de la Garroxta pero unida (y accesible solo por) al valle de Camprodón en el Ripollés. Llegar a él exige de mas de media hora por una pista rural con trozos asfaltados y otros de tierra. La ruta, eso sí, es bellísima entre bosques de robles, pero, evidentemente, nosotros además de la belleza natural del paraje íbamos a otras cosas. Y el sitio no nos defraudó. Un conjunto de edificaciones y un comedor rústico. Pero nosotros que éramos ocho estuvimos en la sala del fuego que podéis ver en la foto. Muy auténtica con su chimenea enorme fue una forma relajada de disfrutar de un menú degustación en el que la única petición (lógica) es que no faltasen las setas ya que estábamos en temporada.
Como aperitivo unos buenos y generosos trozos de
parmesano sabroso. Comenzamos con una original
crema de foie dispuesta en un estrecho y largo plato, iba acompañada de
trufa de invierno, higo con trufa blanca, gelatina de frambuesa y maíz con vainilla d
e Veracruz. Se comía por orden y era original mas allá de que no todas las combinaciones fuesen un must. El propietario y chef se dedica , además, a asesorar en I+D a determinados elaboradores de alimentos entre ellos
Imperia y esta crema la han desarrollado recientemente para ellos. Por cierto os recomiendo algunos de los productos de Imperia.
Tartar de atún con wasabi marinado y mango, una pena porque la temperatura no era la correcta.
Tataki muy bueno con soja que le daba un punto excelente. Las
gambas ro
jas de Rosas eran de las buenas. Nos explicó como se ha de comer la cabeza. Cambiamos de tercio con una
sopa de patata, rovelló (níscalo) y trufa de verano genial, melosa y sabrosa. El
arroz con ceps (boletus) al dente y con un sabor penetrante.
Calamar de potera, rovellons y bolets de tinta con azafrán. También bien, me gustó. La seta, muy original y que no conocía, parece, de verdad, un calamar en su tinta; pero mas allá de una cosa nueva y original el calamar estaba en su punto.
Una parte baja de la ternera hecha a las brasas delante nuestro,
marinada y pintada con soja me pareció un intento malogrado de innovar. Un
flan de mató rico y original, precedió a un
coulant de chocolate con mandarina y vinagre resultón.

Una de las “gracias” del lugar es que te bajan a la bodega para que puedas elegir tu vino; se excusaron porque este día estaban renovándola y la verdad es que era muy bonita, toda natural pero andaban un poco escasos. No obstante nos apañamos bien. Además de unas cervecitas empezamos con un blanco (mal las notas, no recuerdo cual), seguimos con un
Dido 2.006 de venus la universal, un vino que elabora Sara Perez y que a mi me parece un vino muy resultón por el precio que tiene. Pasamos luego un
La Garriga de Perelada , un vino elaborado sólo con Samsó y me pareció muy interesante. Para los postres (escaso como estaba de referencias) nos ofrecieron un
Cantina Florio Targa riserve 1.998 un marsala siciliano que no me pareció nada fantástico y luego, con el café, un
Torres 10 años Grand Rouge, por lo que he visto es el antiguo Torres 10.
La experiencia fue de esas especiales, disfrutamos mucho pero pagamos por ello. Así que ya sabéis lo que da de sí Mas Tubert, un placer diferente en un lugar distinto a su precio.