
En cuanto nos sentamos nos trajeron un surtido de panes muy apreciable, además todos ellos calientes. Para acompañarlos una sencilla crema de queso, muy esponjosa con hierbas que le daban un ligero perfume.
Como entrante compartimos un provolone, perfectamente hecho en su cazuela con todo ell gusto del queso.

Luego yo me fui a buen lomo argentino perfectamente cortado y poco hecho (lo cual no es fácil de conseguir en un restaurante argentino). La carne estaba muy sabrosa , muy “argentina” y estaba acompañada de unas patatas al horno con queso.
El otro plato que probamos fue un medallón rossinni con foie también poco hecho y muy bien logrado con su salsa de vino espesa y acompañado de verduras. Otro tipo de carne y otro tipo de preparación muy distinto pero realizado también de forma muy satisfactoria.
Ya no había sitio para los postres porque las raciones de carne eran muy considerables; los cafés muy

Bebimos vino argentino como no podía ser de otra manera. Tienen un surtido no extenso pero si sufuciente, bien clasificado por cortes, monovarietales etc. Hace tiempo que no bebía malbec por lo que esa fue la uva elegida. Pedimos un la Celia Reserva 2.003 de Finca la Celia que nos recomendaron. Muy bien, vino relativamente joven como casi todos los del nuevo mundo pero con paso por barrica y un buen final de boca .
El servicio joven amable y eficaz, no es un restaurante barato (100 euros) pero la calidad del conjunto puede compensar.
Pd: visité este restaurante antes de mi viaje a Argentina y Uruguay para ir haciendo boca...