sábado, julio 22, 2006

AROLA MADRID

Argumosa 43 28.012 Madrid T 91.467.02.02

Tenía ganas de ver de cerca y por dentro el nuevo edificio del Reina Sofia de Jean Nouvel así que aprovechando un sábado en Madrid me acerqué. No es este un blog de arquitectura pero tengo que decir que no me impresionó demasiado; tiene su qué, faltaría mas, pero nada que emocione.
Además de visitar la exposición Picasso, tradición y vanguardia , muy recomendable el juego entre cuadros de Picasso y otros autores sobre la misma temática, quería probar el nuevo Arola Madrid.
Lo que he dicho sobre el nuevo edificio no es aplicable al hall que está ocupado por el restaurante; lo encontré muy bien resuelto desde el punto de vista espacial, integrando muy bien ambientes. El espacio es enorme pero eso precisamente produce una sensación que le deja a uno muy a gusto. El local tiene dos partes, la primera con una gran barra y mesas para un tapeo informal y al fondo el restaurante. La parte del restaurante tiene el techo más bajo con movimiento, semejándose a un catamarán, en tonos granates muy elegante.
Era a la hora de comer y teníamos una cena en casa de unos amigos que iba a ser copiosa así que comimos ligero. Todo el menú gira alrededor de interpretaciones libres de tapas y medias raciones; al parecer el concepto lo ha puesto a punto Arola en su restaurante de Barcelona en el hotel Arts. No he ido pero las opiniones que he recogido son mixtas. Son propuestas mucho más desenfadadas y menos sofisticadas que su mítico La Broche
Nos trajeron para empezar como aperitivo de la casa unos nachos con guacamole y tomate, muy bien resueltos pero sin ningún toque especial. La selección de panes fue fantástica, algunos muy originales pero los de siempre también muy buenos.
Mientras esperaba en la barra me sirvieron una copa de vino blanco Basa, verdejo y viura, bueno, aromas florales, muy glicérico, un final muy correcto algo amargo como me gustan los ruedas. Es un vino de Telmo Rodríguez y eso se nota.
Empezamos con un shushi, totalmente diferente de los que se toman normalmente y en este caso la diferencia era interesante; tenía un fondo vegetal, con sésamo por encima, envuelto en pepino y con gelatina de wasabi.
Las bravas de Arola siempre han tenido fama. Las de casa Tomás siempre serán mis preferidas pero la reinterpretación que hace Arola me convenció totalmente. Hace un envoltorio de patata frita relleno de alioli con tomate que es realmente espectacular.
Siguiendo con platos “clásicos” reinventados pedimos unos huevos estrellados con trufa. Plato correcto con la trufa algo seca pero el conjunto bien ligado
Para postre una tarta de manzana con crema pastelera. La manzana no estaba bien cocida, estaba demasiado dura pero tenía un toque de pimienta que le daba mucha gracia; estaba acompañada por pistachos y almendras , original. Lo acompañé con un PX 1927 de Alvear, un clásico que se defiende muy dignamente.
Para acabar con un buen café unos bombones muy ricos.
Disfruté con la experiencia; el precio no es barato pero todo encaja bien y sales con la sensación de haber disfrutado de una experiencia agradable. Arola también ha abierto en Madrid dos locales de D´E Arola al parecer aún más informales y que espero probar pronto.

martes, julio 11, 2006

TERRAZA DEL CASINO

Alcalá 15 28.014 Madrid T 91.532.12.75

Hace algunos años disfruté de una de las cenas de las que mejor recuerdo tengo en la Terraza del Casino .El otro día volví. La decepción fue grande. El restaurante está regentado por Paco Roncero, un discípulo de Ferrán Adriá, que a su vez es “asesor” del restaurante.

Tuve mala suerte? Es posible. Para empezar no pudimos cenar en la magnífica terraza debido a la amenaza de lluvia. Nos ubicaron en una sala rectangular con amplias cristaleras delante pero con las mesas dispuestas sin ninguna gracia, como si fuese el vagón de un tren.

Llega el maitre y nos dice que o sí o sí que sólo hay menú degustación; me extraño un poco hago, algún comentario pero claro no nos vamos a ir, además a mí el menú degustación en general me gusta.


Me traen la carta de vinos, muy completa como es lógico en un restaurante así. La hojeo con detenimiento, hay algo que no me cuadra. No sigue una sistemática en cuanto a la división de la carta entre comunidades y/o D.O; por ejemplo, bajo el epígrafe Catalunya engloba de todo, desde el Priorat hasta Empordà-Costa Brava. En cambio Somontano en Aragón tiene una rúbrica para ella sola. Se lo comento al sommelier y no es capaz de darme otra explicación que si, que no soy el primero que se lo dice, pero que en Catalunya hay tantas D.O..... La noche no había empezado bien y de momento no se enderezaba. Comentamos sobre Shiraz y me recomendó Arrayán 2.003., D.O Méntrida, es una bodega reciente propiedad de la familia Entrecanales, unos constructores madrileños de mucho renombre. Color rojo picota, casi opaco. Bien en boca , buen contenido frutal, buen final pero demasiado tánico.

Nos sirvieron un cocktail, en concreto un Caipiriña nitro. Aquí empezó toda la parafernalia tipo Bulli con preparación de la caipiriña delante nuestro, bol, nitrógeno etc. que estaba super.
Para empezar nos trajeron una selección de “snacks” compuesta de galletas de parmesano (correctas con gusto de buen parmesano), plátano macho frito, piruleta de alga nori (el sabor del alga muy fuerte pero de eso se trata) chip de patata lila (del montón), cacahuete chococurry, bocadillo ibérico y aceitunas esféricas. Las aceitunas esféricas son increíbles, probablemente una de las más geniales innovaciones del Bulí dentro de su sencillez. Te las metes en la boca y literalmente explotan con un sabor intenso a aceituna y aceite. En fin, el tipo de comida que esperas encontrar en un sitio como este....en cambio con el bocadillo ibérico gran decepción. La idea es buena, un bocadillo al revés, el jamón por fuera y el pan por dentro. Pero claro cuando el jamón no vale nada el experimento no funciona. No me atrevo a decir que no era ibérico pero , si lo era, la calidad no era ad hoc. Y claro en un sitio así eso no debe pasar y por eso no se perdona.

Seguimos con las “tapas”. El caviar de melón con pasión y menta, muy vistosa la preparación con caja transparente, agujas y mucha parafernalia y técnica. Otra cosa fue el resultado, muy insulso, la pasión y la menta sólo levemente esbozadas. El canelón de piel de leche además de original estaba sabroso con los sabores conjuntados y una textura excelente. Los espárragos blancos con mahonesa caliente podían haber estado bien pero tenían demasiado vinagre, imperdonable en un sitio así. Los fardos de calamar con canelón de pollo y calabaza prometían pero cuando llego al pollo estaba frío, para ser exactos no estaba caliente y hacía que el plato que hubiese sido impecable chirriase.

A todas estas me apetecía más pan y probar alguna de las muchas, y fantásticas, variedades que nos habían ofrecido. Sorpresa, ya quedaban muchas menos, me extrañó porque no habíamos llegado los últimos y la cena apenas estaba mediada.

Y llegamos a los “platos”. Sopa de ajoblanco con langostinos, espárragos y ceps un plato soberbio bien ejecutado y con adecuados contraste; a mi me sobraba algo de espárrago pero para ser honestos aquí si que creo que es sólo cuestión de gustos. La ventresca de atún con cebolletas al cassis correcta nada especial . El pichón en escabeche ligero excelente, realmente ligero como su nombre indicaba y muy adecuado para acabar esa parte del menú.

Los postres muy bien. El granizado de chocolate blanco con mango y oliva negra excelente sobre todo la base y la trufa de macadamia con helado de café y pipa de calabaza también muy bueno con sabor a cítrico muy logrado.
Luego, con el café, un conjunto de “pequeñas locuras” donde había un poco de todo pero en general de buen tono y factura y con alguna originalidad como los peta colas de chocolate.

Esa noche me fumé un puro que llevaba yo; no tenía cortapuros ni cerillas y se ofrecieron a encendérmelo. Increíble, nunca me lo habían encendido y, la verdad, es un ritual espectacular. Aquí se atisbaba la alta calidad y el servicio de alto nivel que se le suponen a ese restaurante.
Por cierto con la nota nos trajeron el menú impreso (incluido el vino que habíamos pedido) y gracias a ello he podido transcribir exactamente los platos. Una virguería....

Llegamos al final, ¿como valoro la noche?. Un suspenso alto. Explico mi opinión. Probé platos excelentes, el servicio estuvo el algunos momentos a una altura increíble pero hubieron demasiados fallos que no se pueden perdonar en un restaurante de ese nivel con una estrella Michelin. Lo de la carta de vinos y algún otro comentario puede ser puñetería mía pero la calidad del jamón, el exceso de vinagre, las carencias del surtido de panes, el pollo frío, son demasiados fallos juntos para un sitio que se precia de ser lo que es. Ojo, aquí se come muy bien en algunos platos pero a lugares como estos yo les pido un plus (nada o casi nada puede fallar, pueden haber cosas del montón pero alguna te ha de entusiasmar) y la Terraza, esa noche, no me dio el plus. A pesar de eso no quiero ser negativo, si puedes cenar en la propia terraza el lugar por si sólo vale la pena y.....todo el mundo puede tener un mal día (tanto ellos como yo que, tal vez, estuve quisquilloso). Debería mejor darle un aprobado? Tendré que repetir para salir de dudas.

domingo, junio 25, 2006

Restaurante Juan Gatell


Passeig Miramar 26E 43850 Cambrils de mar (Tarragona) T 977.36.00.57


Últimamente tengo suerte de que amigos y conocidos cumplan años y me inviten a celebrarlo. El otro día fuimos a comer a Juan Gatell en Cambrils. La familia Gatell ha sido un referente toda la vida en la restauración de la zona llegando a tener varios restaurantes distintos miembros de la familia. Hoy creo que sólo queda este y aunque en Cambrils han aparecido algunos otros restaurantes muy buenos, Juan Gatel sigue ahí impertérrito, como un clásico.
Está emplazado en el paseo marítimo y tuvimos la suerte de disfrutar de un día de primavera espléndido; comimos en la terraza disfrutando de una temperatura ideal y de unas buenas vistas.
Empezamos por un pica pica variado . Pero antes quiere referirme a la magnífica mayonesa y romesco que nos trajeron, hace tiempo que no probaba en un restaurante una mayonesa tan bien ligada, en cuanto al romesco estaba en su punto. Empezamos por unos dátiles de mar muy sabrosos y unas ortigas deliciosamente fritas y con todo su sabor. Los pulpitos con cebolla y laurel, pequeñísimos y con un aroma muy peculiar. Los langostinos estaban de caerse un poco duros como Dios manda. Los chanquetes tampoco faltaron y estos eran chanquetes de verdad muy bien fritos. Luego tomamos un turbot a la plancha con patatas, hecho en su punto, muy fresco y con sus dientes de ajo que no le quitaban en absoluto el sabor. Un variado de postres para acabar entre los que destacaban una tatin y una espuma de frutas rojas.
Alguien me puede tachar de snob pero he de reconocer, que en general, soy poco amante del cava y me decanto por el champagne que, además, se puede encontrar a un precio razonable. Pues bien ese día bebimos un cava que me pareció muy bueno y perfecto para esa comida.Me refiero al Juvé y Camps Millesimé. No lo conocía, está hecho con el “mosto flor” de Chardonnay. Color dorado muy acusado, suave y elegante en nariz. En boca sedoso y equilibrado, maduro y con cuerpo. En fin un cava que voy a repetir.
Como conclusión por el entorno y la solidez de su cocina es recomendable. Eso si, he de decir que como no pagué yo y ya nos lo dieron todo hecho de los precios no puedo hablar.

domingo, junio 18, 2006

Restaurante Loft 39

Velázquez 39, Madrid T.91.432.43.86

Este es un restaurante tipo fashion, donde casi más que a comer se va a ver. Este tipo de lugares pueden ser muy peligrosos porque, frecuentemente, además de comer mal te cuesta un pastón y además ver, lo que es ver...poco.
De Loft 39 he de decir que, por lo menos ese día, comí razonablemente bien, a un precio adecuado y que el sitio es chulo. Era un viernes al mediodía y estaba razonablemente lleno El restaurante está situado en un primer piso y la entrada de planta baja es muy discreta, ni te das cuenta que es un restaurante. Cuando subes al piso entras en una primera sala que a su vez es bar decorado de forma original.. El restaurante con una decoración moderna es amplio y luminoso con las mesas bien separadas.
Como aperitivo nos trajeron una aceitunas de lo más corriente. Como primero compartimos un jamón con pan con tomate (muy correcto) y un tartar de atún rojo con espuma de tofu y salsa de soja. No estaba mal pero la verdad la espuma de tofu sobraba o por lo menos sobraba tal y como estaba hecha (en esta ocasión he de dar la razón a ). Luego comí un lomo de atún la plancha con crema de chalotas y escabeche de mini verduras. Después de mi viaje a Cádiz quería probar otra vez el atún y, la verdad, los lomos estaban bien de sabor , algo pasados para mi gusto. No era ni por asomo parecido a lo que probé en Cádiz pero estaba francamente bien. Eso si el escabeche de mini verduras no valía nada, con ese nombre poco se puede esperar.
Como vino probamos el que nos sugirieron, un blanco gallego Pazo de Monterrey; pertenece a la D.O del mismo nombre , para mí una desconocida hasta entonces. Amarillo oro, intensidad media, ácido, nada del otro mundo.
Como conclusión es un sitio fashion, con público fashion, buen ambiente pero con una cocina muy justita.

Pd: Para los que ya habéis leido este post hace unos dias. Por razones técnicas el post se borró y ahora lo he recuperado tal como lo publiqué. Mis disculpas.

lunes, junio 12, 2006

En moto por el sur de Francia (II)

Después de Conques nos dirigimos al Perigord región especialmente conocida por sus ocas; pasamos por la ciudad de Sarlat , con muchas casas y palacios renacentistas y llena de tiendas de productos gastronómicos especialmente los relacionados con el pato y las ocas.
Esa noche cenamos en un lugar magnífico, fue la cumbre del viaje y lo aprovechamos para celebrar, otra vez, un cumpleaños en le vieux logis . Es un pequeño hotel con un restaurante realmente muy recomendable.
Hacía muy buen tiempo así que cenamos en el jardín, debajo de unos tilos magníficos, entrelazados entre si. El Perigord también es famoso por sus trufas negras por lo que me decidí por una recreación de trufas negras para empezar. Consistía por un lado en un huevo poché hecho con trufa negra y por otro en un “bocadillo” de patata y trufa. El huevo poche era sabroso acompañado de unas rodajas de trufa pero el “bocadillo” era espectacular. La patata hervida cortada en rodajas y entremedio una láminas de trufa con un sabor profundo. Realmente eran unas trufas excepcionales. De segundo, y ya que ya llevaba mucho pato a cuestas, opté por pechuga de pichón lacada con su muslo confitado y cebollas dulces confitadas. La pechuga estaba perfecta, no demasiado hecha pero lo increíble era el muslo. Le habían quitado la carne y la habían confitado cerrándola con una lámina de beicon muy suave y en medio de todo ello estaba el hueso crujiente. Todo un espectáculo, de verdad. Como poste nos fuimos a los quesos alguno de ellos estupendo en su punto de afinación.
Como nos gusta probar vinos de la zona nos fuimos a uno que nos recomendaron Chateau la Jaubertie, Reserve Mirabelle 2.002 de Bergerac; un vino que está entre los mejores de su zona pero que no nos emocionó especialmente. Como era una noche especial y el segundo lo merecía nos fuimos al Borgoña que recomendaba la casa Domaine des Perdrix 98 de Nuits de St Georges. Es un productor que dispone de 30 hectareas y el vino valía la pena.Color rojo intenso, en nariz frutos rojos maduros con aromas de chocolate. En boca intenso, buenos taninos, fresco.
Fue una cena que disfrutamos mucho que se prolongó luego en el bar super original donde bebí uno de los maltas que más me han impresionado en el último año Lagavulin.

jueves, junio 01, 2006

En moto por el sur de Francia (I)

Que nadie piense que siempre es así (ojalá) pero últimamente estoy viajando bastante (no siempre por ocio por desgracia). Siempre me han gustado las motos y con un grupo de amigos solemos hacer una escapada cada año. Este año hemos ido al sur de Francia, ha sido un viaje estupendo, buen tiempo, buenas carreteras, ningún problema con las máquinas....y además, gastronómicamente hablando, también ha dado lo suyo.
El primer día recorrimos la zona de les Gorges du Tarn para luego pasar por el célebre viaducto de Millau ( fotos del viaducto de Millau ) y llegar a Conques, un pueblo célebre en Francia con una basílica románica y un tesoro excepcional.
Paisajes impresionantes y pueblos y más pueblos con sus casonas y castillos.
Comimos en plenas Gorges, en un pueblo bonito llamado La Malène. Como íbamos con las motos estábamos un poco a lo que saliese pero caímos en el Manoir de Montesquiou, a pie de carretera, comimos en una terraza muy agradable; como hotel tenía buena pinta pero al estar en ruta pedimos el “plat du jour”. Un magret muy sabroso, saignant como a mi me gusta acompañado de manzanas caramelizadas; de postre algo típico de la zona , lo llaman algo así como pan perdido, una crema mezclada con pan, no es mi tipo de postre preferido pero estaba bueno. Pedimos un vino de la zona y nos dejamos aconsejar porque no se puede abarcar todo. Probamos un Domaine Daumas Gassac 2.002; la verdad me gustó mucho, con base de cabernet sauvignon, en nariz con aromas brillantes de frutos rojos, ligeros ahumados. Bien de taninos y de acidez, mejoró mucho a lo largo de la comida.
Un sitio para dormir es el Chateau de Madières una fortaleza espectacular en un pueblo perdido, una decoración un poco bric brac pero inpactante.

miércoles, mayo 24, 2006

Un cumpleaños diferente

Cuando empecé a escribir aquí pensé en que en este blog relataría mis comentarios sobre restaurantes. Así ha sido pero ahora creo que, alguna vez, puedo contar otras experiencias gastronómicas.
Eso viene a cuento de la cena a la que me invitaron ayer. Una buena amiga, ya mayor, quería celebrar su cumpleaños de una manera distinta. Es una gran gastrónoma y decidió invitar a un grupo de amigos/conocidos a los que les picase el gusanillo de la gastronomía. Llegamos a su casa y nos dijo que nos daría un menú de los que se habian comido siempre en su casa. Citó a Santi Santamaría para, en estos momentos de experimentación a ultranza, mantener los principios gastronómicos de siempre.
Tomamos un sopa de pescado y marisco con tostaditas muy lograda, el pescado, el necesario y en su punto, marisco sin agobiar y el caldo...sencillamente sublime. Después de una ensalada muy refrescante pasamos al fricandó con escalonias, mioxernons (perretxiko) y ceps. Este plato es uno de los más típicos de la cocina catalana y estaba hecho con culatín, con muchas horas de chup chup con lo cual la carne se podía partir con el tenedor, uno de los mejores fricandos que he probado ultimamente. De postre piña a la catalana es decir acompañada por encima de crema catalana muy bien hecha.
La sorpresa fue el vino. Empezamos con un blanco Blanc de Roure de la Cooperativa l´olivera de Costers del Segre. Pero luego nos tenía reservada una joya de su bodega. Yo creo que, en parte, la idea de la cena le vino de que quería compartir el vino con gente que lo apreciase de verdad.
Nos obsequió con un Jeroboam de Château Monbousquet 1.978. de Saint-Emilion; aquí empezaron las discusiones. Ella misma, visto el color algo muerto y el sabor apagado, sugirió que lo dejásemos y catásemos un Viña Tondonia 1.998 ,un clásico de Rioja. Pero uno de los asistentes reivindicó la bondad del Monbousquet; es cierto que ya estaba de capa caída, que el color estaba pasado, que no era limpio y que se notaba un poco desvaído pero ahí estaban los sabores típicos de un buen Merlot como atemperados pero muy presentes y espléndidos; el vino era intenso, persistente con un regusto a chocolate. Yo probé los dos y desde luego me quedo con el Monbousquet.
En fin una experiencia de las que da gusto poder contar que, eso si, me confirma que los vinos (unos antes, otros después) no hay que atesorarlos demasiado a no ser que pienses en conservarlos sin abrirlos ( y yo soy el primero que aunque lo piense no lo cumple)

domingo, mayo 21, 2006

Restaurante LA FONTANILLA


Playa de la Fontanilla, Conil de la Frontera, Cádiz T 956.44.11.30

La Fontanilla es un antiguo merendero de situado en la playa del mismo nombre que ha ido evolucionando. Tiene un comedor interior pero lo bueno es su terraza sobre la playa que, a su vez, tiene dos partes. La primera una típica terraza, la otra, sobre la arena, con el suelo de arena de playa. Reconozco que lo de comer con los pies en la arena me encanta, sobretodo si lo que lo que comes vale la pena.
Y aquí lo que cené desde luego lo valía. Para empezar compartimos una tortita de camarones (otra vez) y unas gambas a la plancha muy jugosas. Nos reservábamos para la urta. Primero fuimos a ver el pescado fresco que tenían y aunque habían las típicas doradas, lenguados y pargos de rigor la urta estaba allí y yo quería aprovechar esos días para probarla. Era un ejemplar más bien grande así que decidimos que nos la hicieran simplemente abierta y que ya la acompañaríamos con un poco de aceite.
El resultado, genial; una carne blanquísima, el punto de cocción perfecto (les insistimos mucho no fuese a ser que se pasasen), casi no hacía falta aceite. Dimos buena cuenta de todo, especialmente sabrosa la ijada y toda la parte superior. Para colmo de dicha estaba acompañada de unas patatas cortadas muy finas y ligeramente doradas, una delicia.
Vino, otra vez Barbadillo, blanco. Como postre tomamos arroz con leche muy bueno, compacto y con los granos perfectos y un buen tocino de cielo (pocas variaciones).
Releyendo el post puedo parecer poco objetivo pero la verdad es que disfruté de verdad de esta urta.

martes, mayo 16, 2006

VENTORRILLO DEL CHATO

Via Augusta Julia s/n, ctra de Cádiz a San Fernando, Cádiz T 956.25.00.25



El Ventorrillo del Chato está situado en la salida de Cádiz y dicen que es uno de los restaurantes más antiguos de la ciudad. Está situado en un edificio aislado y dispone de distintos espacios en dos plantas todos ellos en un estilo muy clásico pero cada uno con una decoración diferente. El nuestro, para fumadores, muy agradable con fotos y cuadros del restaurante en sus distintas épocas.
Comenzamos con un pica pica: gambas rebozadas con queso (no valían nada, una forma de complicar una gambas en gabardina), unas tortitas de camarones excelentes (bien fritas con los camarones y un poquito de perejil y cebolla) y unos tacos de corvina. Luego seguí adentrándome en el mundo de los atunes y probé una ijada de atún. Comparándola con los morrillos salen ganando estos últimos pero me gustó mucho; tiene esa melosidad propia de las cocochas. El pargo que volví a probar estaba mucho mejor, en su punto.
Postres caseros excelentes, una textura de chocolates con un coulant sensacional, un pastel de queso muy conseguido, sorbetes de limón etc.
Empezamos con una manzanilla “San José” muy fina. Luego un blanco Barbadillo; hace tiempo que no bebía Barbadillo, en Barcelona no suele haber mucho y además supongo que ahí solemos irnos por otros derroteros, pero el Barbadillo es todo un clásico, fiel a su línea, un blanco fresco muy agradable de beber. Alguno de mis amigos es muy “carnívoro” y muy fiel a los clásicos de Rioja y pidió un solomillo de ibérico con una salsa de reducción (nada extraordinario) y lo bebieron (y yo mi atún) con un Viña Arana Reserva ,para mi uno de los mejores riojas que he probado en los últimos años. Tuve ocasión de comprar alguna botella hace algunos años y las guardo como oro en paño. Es un vino que luce toda su expresión, absolutamente redondo y con un ensamblaje perfecto. La verdad tanto este vino como el de la noche anterior no son baratos pero, fuese por que eran “fin de stocks” o por lo que sea, podían degustarse sin arruinarse
Un clásico en la ciudad que se mantiene en la brecha.

VENTA PINTO

Ctera. Cádiz-Málga km. 36, La barca de Vejer, Vejer de la Frontera, Cádiz T. 956.45.00.69


Empezamos nuestra escapada por tierras gaditanas cenando en Venta Pinto
en Vejer de la Frontera. Es un pueblo muy recomendable a pocos kilómetros del mar con unas vistas espectaculares. El pueblo antiguo, en lo alto, con sus típicas callejuelas estrechas de casas encaladas y sus bares y posadas donde tomar buen fino y jamón recién cortado.
El restaurante donde cenamos está cerca de la carretera en la parte nueva. Aunque es un local grande el sitio es bastante agradable y está dividido en varios comedores separados; en algunos de ellos se permite fumar. Para empezar picamos un jamón estupendo, un queso curado de los buenos que he tomado últimamente y unas ortigas de mar fritas como en Andalucía saben hacerlo.
El atún es uno de mis pescados favoritos y esa noche me di cuenta de lo mucho que me queda por aprender en gastronomía después de probar unos morrillos de atún. Es una parte excepcional del atún (los morrillos como su nombre indica) que para mí era desconocida; su sabor y su textura son mas grasos que un filete de atún, un punto melosos y esa noche me parecieron excepcionales, poco hechos como debe ser.
En cambio el pargo que también probé bueno pero demasiado pasado.
Como postres un tocino de cielo excelente y un arroz con leche del montón.
Empezamos con un vino blanco Mantel Blanco de la zona que entra muy bien y seguimos con un Rioja Imperial del 94 que estaba a muy buen precio y que estaba bien aunque ya en su límite de edad, con los taninos demasiado presentesy un color algo muerto.
La única pega de la noche fue el camarero, poco amable y de esos mandones que quieren saberlo todo. En resumen el lugar es recomendable y yo lo recordaré mucho tiempo ya que me ha permitido degustar un buen (en mi inexperta opinión) morrillo.

jueves, mayo 11, 2006

Restaurante EL AMPARO

Callejón de Puigcerdá 8, 28049 Madrid. T 91.735.43.00 Reservas 902.1.20.60

Hace años, cuando se inaguró, el Amparo fue un restaurante rompedor; está situado en un pequeño callejón del barrio de Salamanca, en una casa de dos plantas, rehabilitada con un espacio abierto en el centro y un diseño moderno. Fue uno de los primeros restaurantes de Madrid que se apuntaron a la "nouvelle cuisine" y lo recuerdo como un sitio donde se comía muy bien.
Después de unos años de mantenerse como uno de los buenos restaurantes de Madrid al parecer fue cayendo en calidad y popularidad. Hace algo más de un año fue comprado por Arturo Fernández www.arturocantoblanco.com dueño de un importante grupo de restauración y catering de Madrid.
Estos días he estado en Madrid con unos clientes y por la noche me llevaron a cenar a El Amparo. Tenía curiosidad por ver como había evolucionado con los años y como le sentaría el pertenecer a un gran grupo de restauración.
Desde luego El Amparo ya no es lo que fué pero es un digno restaurante en un marco agradable.
Me explicaré:
La decoración muy cuidada y el ambiente muy confortable pero nada especial, nada de lo rompedor que fue en su momento aunque la disposición en varios pisos con su abertura central sigue siendo original.
La cocina es sabrosa y bastante original. Comencé con unas ostras con morillas y la crema de las morillas. Las ostras (dos) estaban glaseadas y el sabor tan fuerte de las morillas y de su crema con la sal de las ostras creaba una contraste fuerte con sabores contrapuestos que a mí me encantó. Luego un solomillo poco hecho muy correcto. Mis acompañante tomaron sopa de pescado, rape y callos y excepto los callos lo demás les pareció bien. No probé los demás platos, no tenía suficiente confianza.
El servicio eficaz, la bodega, como corresponde a un restaurante de esa categoría, muy bien surtida (tomamos otra vez Lar de Paula porque uno de mis acompañantes se empeñó) y como licores tiene de todo.
Aunque no pagué yo, evidentemente es un restaurante de los caros caros y mi conclusión es que aunque no le veo ningún gran pero por estos precios hay, en Madrid, opciones mucho más interesantes.

domingo, mayo 07, 2006

Cumpleaños en GORRIA

Restaurante GORRIA
Diputación 421, Barcelona T 93.245.11.64

El viernes mi amigo Carlos nos invitó para celebrar sus sesenta años. Como buen navarro que es nos citó en Gorría, un clásico de cocina navarra donde los haya. Eramos unos cuarenta y la cena para tantos estuvo muy bien en una línea superclásica que, a veces, se agradece; Los trigueros con perrechicos, las alcachofas con calamares y el cordero hecho con agua excelentes. Ambiente muy clásico, camareros con pajarita y chaqueta granate, todo un punto trasnochado pero excelente.
El vino un tinto rioja de "nueva expresión Lar de Paula de Bodegas Heredad de Baroja, francamente bueno.
Mientras cenabamos y cuando volvía a casa pensaba en lo bien que había estado pero en que, desde luego, yo no celebraré así mis cincuenta años (me queda poquísimo). Poco sitio para el aperitivo, mesas algo incómodas y separadas, muchos invitados de compromiso....Pero a continuación me preguntaba: como los celebraré? No tengo la respuesta y me queda poco tiempo. Un fiestorro? una cena con la familia? con algunos amigos? una escapada? me he de poner las pilas para que no me coja el toro; eso si quiero que, sea lo que sea, sea original.

sábado, mayo 06, 2006

Restaurante FLAMANT

Enric Granados, 23, 08007 Barcelona T 93.323.16.35

Otro restaurante del grupo del Hostal de la Rita; el grupo no engaña, cocina honesta, en entornos sugerentes a precios muy razonables. Flamant ha cumplido con mis expectativas con un plus. En efecto, mi foie mi cuit era muy correcto por su precio y el atún con aguacates y soja ,un punto demasiado pasado y con un exceso de soja, razonable. El plus, el local. Antiguamente se utilizó para recepciones con el nombre de Palauet Lucca. El ambiente es de bistró parisino con varias áreas diferenciadas y profusión de maderas y decoración de cristalerías antiguas. Además lo he encontrado poco masificado, quizás porque era un viernes al mediodía.

Terrabacus

Muntaner 185 Barcelona T 93.410.86.33



Un sitio para recomendar porque es diferente. No todo está perfecto pero es original. El protagonismo es para los vinos. Puedes llevarte tu propio vino y te cobran 6 euros por botella por el descorche; esta fórmula, popular en algunos países, me parece muy interesante para algunas ocasiones. Por lo demás la carta de vinos es amplia, la selección por copas es muy interesante y, lo que es más importante, los precios ajustados. Cenamos varios amigos y empezamos con champagne Brut Prestige Rossé de Taittinger a unos 30 euros la botella; luego degustamos un Thomas Hyland Shiraz 2.003 de Penfolds a menos de 20 euros.
El local es moderno y original, el ambiente desenfadado; tiene dos salas diferenciadas (una para fumadores mucho más llena que la otra),una de ellas con una larga mesa común; el servicio amable y buen conocedor de los vinos que ofrece.
En cuanto a la comida la oferta es original, tienen una selección de tapas y para continuar medias raciones; con ello pretenden fomentar el compartir platos cosa que a mi me encanta. La cocina está bien, no todas las combinaciones acaban de encajar pero algunos de los platos son francamente sugerentes. Por ejemplo probamos

una tapa de tartar de atún muy bien ligada y otra de foie con cebolla y manzana caramelizada muy sugerente. También comimos unas originales migas de bacalao y una hamburguesa de buey con reducción que estaba muy bien. Excelente también el lomo de bacalao sobre un lecho de butifarra negra , una interpretación muy original del mar y muntanya donde el bacalao ligeramente salado contrastaba con la potencia de la butifarra negra espategada. Otros platos como un brie fundido con su acompañamiento y unos raviolis de ceps con crema de trufa necesitan de ajustes para poderse recomendar.
Al final una sensación francamente buena porque por un precio razonable la propuesta es atractiva y original.

martes, mayo 02, 2006

Restaurante OTTIMO

Enric Granados 95, 08008 Barcelona. T 93.217.13.10
www.ottimorestaurants.com



Hacía tiempo que quería probarlo pero lo había pospuesto; además de alguna recomendación recuerdo que 5 a taula lo había propuesto. Pues bien por esta vez no puedo estar de acuerdo con ellos. Uno de los copropietarios es David Giménez un gran director de orquesta al que he oído con agrado alguna vez, pero lo suyo es, desde luego, más la musica que la gastronomía.
Probablemente al mediodía haya que pedir el menu para salir contento pero no nos apetecían las propuestas asi que hemos optado por la carta. Para empezar un surtido de pan razonable junto con aceite.
El primer "pero" llega con la larga espera hasta el primer plato; habíamos pedido dos ensaladas y aunque una era ensalada de ventresca media hora de esperar no se justifica; la ventresca, correcta, demasiado fuerte, algo avinagrada.
Continuamos con dos platos de pasta y aqui llega la segunda decepción; uno de ellos era un vulgar plato de pasta seca, bien resuelto pero sin más, menos mal que, el otro, tagliatelle al tartuffo y huevo poche estaba estupendo.
Sin postres, el café excelente y para acompañar la comida dos copas de Luis Cañas 2.003 correcto.
El precio demasiado caro para una comida con pasta como segundo, sin postres y sólo con dos vasos del vino recomendado